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Entradas

Cielos rojos y serenos

El verano de la despedida fue un aliento tibio y profundo arrebatado bruscamente ... Fui yo la del respiro y el mazo; incapaz de morir sedienta me dispuse a tipear en mi vieja máquina, entre sollozos Cada letra, como una palada de entierro cada palabra, como un brote de otros caminos El verano de la despedida me encerré en un patio grande lleno de ropa tendida, como el  símbolo mismo de esa familia que éramos ahí, mojados, colgados al sol juntxs; unos acunadxs por el viento y otrxs: yo anhelando el destierro entre polvo y restos de la construcción vecina El encierro, falso como un "para siempre" develó fantasias honestas y con cada silencio y ventolera fueron asentándose, como la fuerza de un reflejo matutino que encuentra la felicidad completa El verano de la despedida, ví los pájaros volar juntos, pero bajito como queriendo estrellarse contra una pandereta De un soplo inmenso les alcé el vuelo, sabiendo que una parte de mí, migraba con ello...

CARTAS// BEBERNOS EN NOCHES DE LUNA LLENA

Querida Dani: vino hay, hay malbec y sirah muy bueno, que son justo los que escasean a buen precio allá. Hay bastantes vinos en las estanterías de los supermercados "chinos", aunque tengo la impresión de que aquí se relacionan de un modo distinto con él, no es un bebestible abundante en las fiestas a menos que ya hayas llegado a los treinta... Eso si, las etiquetas no son muy llamativas, y tal como allá, nunca hay algo interesante detrás de ellas... me imagino una mesa, una vereda, un velador, una mano cualquiera acompañada de un vino con una etiqueta escrita por ti, entrándole por el torrente sanguíneo a las circunstancias más pobres y casuales, cobrando cuerpo tras mensajes sinuosos, fantasiosos, evocando en cada gusto particular del vino, una posibilidad, un sentido, una vida, me imagino tus etiquetas provocando chispas en los curiosos, y a tí enardecida en una amplia habitación llena de plantas secando y macerando, con tu pluma antigua sellando el destino de t...

Postales interpersonales: Todas las casas imaginables

¿Será que el exilio de mis padres se me imprimió en el cuerpo y la nostalgia es ahora como un pulmón? ¿o es más bien como un sentimiento aprendido en el origen de mí misma, como el amor a mis hermanos? Para mí extrañar es algo normal, casi parte del amor y la vida. Extrañar jamás significa atar o regresar, sino saber rastrearse, vivir el día sin contárselo todo cuando hay reencuentros y amar así; sabiendo que cada quien debe descubrir sus caminos y proyectos a machetazo limpio, con valentía y sobre todo sin retroceder aunque llorando a veces, ¿de qué otro modo crecer? Así fue como desde pequeña me incliné por vivir medio agitanada, con un bolso presto para campamentos y para alojar en todas las casas imaginables -siempre me acompañó esa fascinación absoluta por conocer cómo vivían los demás-. Me quedaba a dormir donde mis amigas de la escuela y más de alguna vez alguien me preguntó mientras tomábamos once “Y no echa de menos?”. Yo no entendía bien el sentido de la pregunta, por...

CARTAS// ¿HASTA DÓNDE PONER EL CUERPO?

Querida Leo: me preguntaste "¿hasta dónde poner el cuerpo?"... ay, y por lo pronto, replico ¿cómo vivir amando menos?... si bien a veces se producen desazones y cortes... sólo puedo volver a preguntarme, si acaso mujeres como tú, como todas nosotras, podríamos vivir la vida, construirla cotidianamente con amor, ímpetu, deseo, rabia del mundo existente, y sobre todo con tanta energía y confianza en el presente, ... y... ¿vivir de otro modo?.... Seguro hay un límite para saber hasta dónde poner el cuerpo; en el amor, en la amistad, en la lucha, en la protesta... ¿lo conocemos?, no me atrevería a decir cuál es, o si es siempre el mismo.... lo que es seguro es que si existe una línea, una frontera, un margen que de algún modo nos indique (externamente a nosotras mismas) hasta dónde podemos poner el cuerpo... seguramente sólo lo haremos estallar, lo redibujaremos, lo re-construiremos, aunque tengamos que lamernos unas a las otras las distintas heridas...  porque de límite...

reencuentro mecánico

Encuentros

El domingo fui al taller de autodefensa... ahí en Medrano y Corrientes, asi que con la lluvia y el frio, la porción de muzza en Pin-Pun fue de rigor. Estos re-encuentros me hacen bien, nos hacen bien a todas... el modo en que se encadena cada parte del encuentro funciona. La confianza entre todas, la búsqueda colectiva, el compartir y el aprendizaje. En mi experiencia, algo muy propio del espacio del trabajo con feministas no institucionalizadas, es la búsqueda de formas nuevas, de metodologías y cuestionamientos que pasan por el cuerpo. A ratos parece todo tan claro a nivel racional; las posturas, las ideas, las acciones, una misma... y luego cuando hay que pasar por el cuerpo, accionar... aparecen las tensiones reales y profundas con las que se convive en el mundo real, fuera de los espacios de confianza afectivo-políticas. Interpelarnos en conjunto, buscar respuestas físicas, emocionales, políticas, y tomar un té después de haber llegado un poco más allá en el esfuerzo físico ...

lista de cosas nimias pero útiles

Yo sabía que iba a extrañarte. Como lo sabía, comencé a hacerlo antes de que te fueras, como un extrañamiento racional y también visceral. Por partes; un día te extrañaba uno de mis brazos, luego mi torso; a la semana siguiente, extrañaba tu casa al pasar por la Diagonal. También extrañé algunas de las últimas conversaciones en tiempo real, sabiendo que era un momento irrepetible. Yo sabía que iba a extrañarte.  Como lo sabía y soy previsora, me hice una pequeña lista con las cosas que haría una vez que no estuvieras:  Una lista de cosas nimias pero útiles a la vez.   a) arreglar la cafetera italiana que me regalaste. b) regresar a lugares en los que fuimos a desenrredar conversaciones inmensas. c) comprar una ampolleta para la lámpara que nos dejaste. Lo que no sabía es que  no te extrañaría ahora. Como ya lo hice antes,  me queda  ahora  una tibieza acogedora, la afectacción, la certidumbre de los pasajes compartidos en este café que ...